El jazz atraviesa generaciones y está en constante renovación. Tucumán es un ejemplo del movimiento del género en el país, con numerosos adeptos (tanto encina como abajo de los escenarios) que le garantizan a sus distintas corrientes una proyección en el tiempo.

Esta noche a las 21.30 en CiTá, Abasto de Cultura (La Madrid 1.457) habrá un recital del Flor Escalante Jazz Quartet, con la participación de la cantante que bautiza la banda y de Juan Escalante en batería y voz, Claudio Giraud en guitarra y Bernardo Efron en contrabajo. La formación es un compendio de distintas edades compartiendo una misma pasión.

La velada se hará en la víspera del Día Internacional del Jazz, que se celebra todos los 30 de abril, desde hace 11 años. El festejo principal será mañana en el Teatro San Martín, donde la Banda Sinfónica de la Provincia dará un concierto con músicos y cantantes invitados.

Ritmo sin fronteras

El jazz es una música que ha conquistado a los artistas y al público tucumanos desde hace muchos años. Prueba de ello es que en esta ciudad se realiza todos los años festivales, sea el que organiza el Ente Cultural o el independiente de noviembre.

En opinión del guitarrista Julio González Goytia, no es solamente una música sino una cultura muy rica inmersa en la sociedad. “Hace años ha excedido su lugar de origen (Estados Unidos), se expandió a todo el planeta y logró fusionarse con músicas populares de muchas partes del mundo -destacó-. Por ejemplo, en Brasil tuvo que ver con la creación de la bossa nova. Y en nuestro país hubo increíbles exponentes del jazz, como Oscar Alemán o Enrique Villegas, entre muchos otros”.

El músico agregó que el jazz tiene a la improvisación como motor fundamental, donde solistas desarrollan melodías creadas de forma espontánea sobre canciones populares, y un ritmo -el swing- que es una danza que también deja mucho espacio para la improvisación.

“Es una música popular que salió de las salas de baile a los teatros y hoy se estudia en las academias de todo el mundo. Ojalá tengamos pronto en nuestra provincia el estudio del jazz en la currícula de nuestras escuelas y conservatorios”, anheló.

El instrumentista señaló que nuestra provincia tiene la suerte de contar con encuentros con participación de artistas de todo el país e internacionales. También hay músicos tucumanos consagrados que exploran el jazz, algunos en el exterior, otros en Buenos Aires.

“Veo a diario gente joven muy talentosa, muchos del interior de la provincia. Hay un semillero de músicos impresionante y hay grupos tucumanos que están sonando increíbles -afirmó-. Aconsejo que vayan a ver las bandas locales, que apoyen a nuestros músicos. También hay varios discos editados que se pueden escuchar en las plataformas de streaming, al alcance de todos”.

En el folclore

Para Leo Vera, guitarrista e impulsor del independiente Festival Tucumán Jazz, es un día para celebrar el género que ya es patrimonio de la humanidad.

“La música de cada región ya incorporó mucho de él. Incluso nuestro folclore local -dijo-. La improvisación jazzística se la ve hoy en día en las bagualas y vidalas, por ejemplo, si hablamos de Tucumán. Lo que identifica a cada lugar es el ritmo y no la armonía, y sobre ese ritmo se puede hacer muchas cosas interesantes. Hay varios proyectos con músicos tucumanos haciendo nuestra música folclórica con mucha improvisación y creo que por ahí está el camino”.

Como ejemplo del jazz y su simbiosis con los sonidos propios de cada país o región, Vera mencionó las armonías de las zambas del Cuchi Leguizamón, a los uruguayos del Trío Fatorusso -jazz fusionado con candombe- y al israelita Gilad Hekselman. “En ese jazz está también la música del Medio Oriente”, afirmó.